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La Saeta, marcha por excelencia

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los Gitanos
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar.
La Saeta de Juan Manuel Serrat se ha convertido, con el paso de los años, en la marcha por excelencia de nuestra Semana Santa, en un himno, en un sentimiento hecho música, en una partitura con notas de oro. Como todo, tiene su historia:

Saeta Cordobesa

La primera vez que sonó en la antigua Híspalis (y en el mundo entero) fue en la sevillana y cofrade plaza de San Román, allá por 1988. Ese año, los hombres con casaca de color negro, bocamanga, peto y cola en color rojo de la antigua Agrupación Musical de los “Despojos”, que hoy conocemos como Virgen de los Reyes, tocaban una cuaresma tras Ntro. Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras, que salía de forma excepcional con motivo de su 50º Aniversario Fundacional. Tras escucharse los imponentes sones de Cristo de San Julián y Cristo de Los Gitanos, frente al arco de la iglesia, se estrena oficialmente la marcha La Saeta.
Es importante señalar que ya era tocada, años atrás, por la antigua banda de las Angustias, pero pasando casi inadvertida para todos. Se sacó una primera versión a mediados de los 80, pero la que todos conocemos se popularizó definitivamente en 1988 con la antigua banda de Jesús Despojado.
Un año después, se graba por primera vez la marcha en un disco, alcanzado la popularidad total. Es decir, fue la antigua Agrupación de Jesús Despojado la encargada de darle trascendencia.
Si quieren revivir ese momento en el que La Saeta sonó por primera vez, para acabar convirtiéndose en la marcha de las marchas, en un símbolo del sentimiento cofrade, pueden visualizar este vídeo que ven a continuación.

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